Por: Camilo Cardona

Mucho ha pasado desde aquel 7 de marzo, cuando se jugó el último partido del Once Caldas, muy pocos se imaginaron que tres meses después aún el blanco no regresa a competencia.

En la vida hay cosas importantes e indispensables, sin duda, y el fútbol solo ocupa el rotulo de importante; pero que aburrido son los días sin la pelota. A muchos, está cuarentena no nos ha tratado de la mejor manera, nos hemos tropezado con desilusiones, falsas esperanzas, y la única salida que suele ser el fútbol, está cerrada, es imposible por ahora, no está y nos ahoga.


Que diferente sería si el blanco jugara, yo sé que los jugadores lo extrañan por que es su trabajo y viven de eso, pero muchos lo anhelamos solo por que nos hace mejores, nos hace sentir bien, nos relaja un poco.


Ahora, en el silencio y oscuridad de mi habitación, con el corazón en migajas, pero con las ganas de superar esta y muchas otras situaciones, solo me reconforta ver los videos de aquella noche donde el blanco brilló, dónde se demostró quien es el grande del eje, donde con un contundente 1-3 en el Hernán, el blanco me devolvió la felicidad.


Abrazo fuerte para los amantes de la pelota, no hay duda de que cada vez falta menos para ponerla a rodar.

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